“Odio el Marketing. Solo existe para vender, vender y vender. Ganar, ganar y ganar dinero. Hacer más ricos a los ricos, a los empresarios y reforzar el Sistema actual.” Esta, si no textualmente, de forma parecida, es una frase muy frecuente en el entorno de los que nos dedicamos al Marketing en cualquiera de sus vertientes. Familiares, amigos, vecinos, o compañeros de carrera que, sorprendidos, no entienden cómo acabamos en este mundo y nos dejamos arrastrar “al lado oscuro” y cómo nos hemos dejado llevar por el Sistema, con el talento que tenemos y lo lejos que podríamos llegar en aquello para lo que nos hemos estado preparando durante años…

Pero, ¿de donde vienen todas estas frases y creencias? ¿Somos los profesionales del Marketing -y en especial del Marketing online- una suerte de “robots” insensibles y sin conciencia que se sientan 8, 9 o 10 horas al día delante de un ordenador con el único propósito de “ayudar a vender” de cualquier forma? ¿Somos esbirros de un Sistema que nos promete ingentes cantidades de dinero? Pues siento decir que -al menos, hasta ahora- no. Somos personas normales y corrientes. No cabe duda que el crecimiento económico de las empresas en las que trabajamos y aquellas a las que prestamos servicios es uno de nuestros objetivos, pero no solo es ese.

La creencia más extendida entre el público medio es que el Marketing solo ayuda a quienes venden, sin reparar en muchos casos que también ayuda a todos los usuarios. ¿Cómo? ¿Me estás diciendo que vosotros, que os dedicáis a manipular mentes y crear necesidades, nos ayudáis? Pues sí. Y por cierto, estudios de conducta y de cómo trabaja la mente humana los hay a miles en las bibliotecas, o sea, que no es que seáis nuestros conejillos de indias, porque tenéis acceso a ellos…

La clave está en que el Marketing, en última instancia, está al servicio de las personas, y no de los usuarios (los he llamado antes así queriendo). Cada persona, como ha comentado Simdalom en su artículo “El reto es identificarlos uno a uno”, es un mundo. Una personalidad, un carácter, unas emociones y unos sentimientos en un contexto muy concreto hacen que las necesidades de la persona en cuestión sean muy diferentes de otra que se mueva en el mismo entorno y tenga hábitos de consumo muy parecidos.

Esas variables (bien llamadas así, porque varían) pueden hacer que cualquier estudio previo, o peor, cualquier estrategia en los que llevemos trabajando meses, por muy científicos, rigurosos y precisos que sean en sus planteamientos, en la práctica, se vayan al traste. Por eso, el Marketing es más humano de lo que nos creemos. Por eso no es una ciencia exacta como las Matemáticas.

Rompamos esa barrera, esa creencia limitante: las empresas de Marketing prestamos nuestros servicios a empresas formadas por personas que se dedican a atender las necesidades de otras personas, con el simple propósito de crear un mundo de cooperación e interdependencia. Quizás, para los profesionales de este sector sea uno de los grandes retos a corto-medio plazo, servirnos de la Comunicación y sus herramientas (ya sabéis, en casa del herrero…) para ayudar a cambiar la mentalidad del mundo aportando nuestro particular punto de vista.