Es el gran mantra: todo pasa por digitalizar o morir. Estamos rodeados de tecnología, webs, datos, cookies, leads… Es el mundo de la despersonalización por antonomasia: somos lo que consumimos, lo que navegamos, lo que visitamos, lo que clickamos, los formularios que rellenamos, los productos que compramos…

Y es posible que justo la digitalización de las ventas vaya de todo lo contrario, de personalizar, de estudiar, identificar, buscar, cuidar, acompañar, guiar y convertir. Es el customer journey de nuestro cliente el que nos tiene que preocupar, sus pautas de comportamiento que nos permitirán automatizar procesos y, sobre todo, predecir comportamientos.

Porque finalmente, digitalizar las ventas va de desdigitalizar, de poner nombres y apellidos y de concretar acciones. Va de centrarnos en lo que hace nuestro cliente, en por qué lo hace y en qué momentos. ¿Es posible que estemos tratando de venderle lo que no necesita o en  el momento que no lo quiere? Sí. Seguro sí. Nos pasa a todos, sólo que la mayoría de las veces ni siquiera lo sabemos.

Por eso, en Rommel&Montgomery hemos desarrollado un método de trabajo que logra centrarse en el cliente final, aplicando inteligencia a los datos de navegación, detectando patrones de consumo para establecer predicciones y automatizando procesos que permiten aumentar y fidelizar las ventas.

Parte de la clave de nuestro trabajo es que logra aunar los intereses de los departamentos de Marketing, Comunicación, IT y Desarrollo de Negocio. Logramos ponerlos de acuerdo y que se hablen entre ellos. Unificamos sus objetivos y los ponemos a remar a todos en la misma dirección.

Nuestro método de trabajo, que ha funcionado con éxito en más de medio centenar de proyectos, logra aumentar las ventas hasta un 23% en algunos de los casos, aumentar los leads en un 90%, incrementar el tráfico web en un 43% y lograr todos los objetivos de ventas que se marcan. Y esto gracias a la identificación del cliente, la desestacionalización del proceso de venta, la personalización del viaje del cliente y la estacionalización de la comunicación.

Y lo que es mejor, creamos un método diferente para cada uno de nuestros clientes. Porque las necesidades en cada uno son distintas, pero nuestro dominio de la tecnología, de las acciones de marketing y de las técnicas de comunicación son las mismas en cada caso. Y así, adaptamos nuestro método a cada caso específico. ¿Cuál es el tuyo?

 

Elena Barrios